El gobierno argentino decidió inmovilizar un avión de carga con bandera venezolana que pertenecía a una empresa iraní y tiene sanciones de Estados Unidos. En la aeronave, según pudo confirmar IranWire a través de fuentes oficiales, viajaban cinco iraníes y catorce venezolanos. Entre los iraníes, se encuentra Gholamreza Ghasemi, un ex comandante de la IRGC y varios miembros de las Fuerzas Quds.
El avión, un Boeing 747-3B3(M) de la empresa venezolana Emtrasur, aterrizó el lunes 6 de junio en el aeropuerto de Córdoba. Posteriormente voló de forma encubierta al aeropuerto internacional de Ezeiza, a pocos kilómetros de Buenos Aires, donde la policía esperaba con información de fuentes de inteligencia.
La Policía de Seguridad Aeroportuaria, la Aduana, Migraciones y la Policía Federal intervinieron en la detención del avión y de su tripulación. La decisión se basó en el artículo 35 de la Ley de Migraciones argentina, que permite la detención en caso de "sospecha fundada de que la intención real que motiva el ingreso difiere de la manifestada al momento de obtener la visa o comparecer ante los controles de inmigración".
Los servicios de inteligencia locales habían recibido una advertencia de Uruguay de que el avión se dirigía al país vecino. Las autoridades de Uruguay no habían permitido que la aeronave aterrizara allí debido a las mismas sanciones estadounidenses. Si esto no hubiera sucedido, los argentinos no habrían tenido idea de los pasajeros iraníes del avión.
¿Quiénes eran los iraníes a bordo?
La presencia del avión en el aeropuerto argentino y su tripulación iraní no trascendió a la prensa hasta este sábado, cuando se conoció un pedido de informes presentado por el diputado argentino Gerardo Milman. En esa presentación, Milman le pide al gobierno argentino detalles sobre el avión venezolano con matrícula YV3531. “Dado el comportamiento enigmático del vuelo, la propiedad cuanto menos confusa de la aeronave y la composición de la tripulación, es que solicito a mis pares que me acompañen en el presente proyecto”.
El mismo diputado radicó una denuncia contra los funcionarios que participaron del operativo en el aeropuerto, en un juzgado federal de la ciudad de Lomas de Zamora. En el texto de la denuncia se advierte que el avión circuló entre Córdoba y Buenos Aires “con el transponder apagado, como si no quisiera ser localizado”. La denuncia involucra a
-José Glinski, (director nacional de la Policía de Seguridad Aeroportuaria)
-María Florencia Carignano (directora nacional de Migraciones)
-Paola Tamburelli (Administradora Nacional de Aviación Civil)
-Gabriela Logato (presidenta de la Empresa Argentina de Navegación Aérea)
Silvia Brunilda Traverso (Directora General de Aduanas).
Al haber circulado con el transponder apagado, se sospecha que el avión formaba parte de una maniobra más profunda (como por ejemplo) “pruebas de reconocimiento de rutas”. Además, Milman explicó a la prensa: “Sería relevante para la seguridad de los argentinos confirmar, vía huellas digitales, a todos los ciudadanos iraníes que arribaron en este vuelo al país. Debe aclararse cuáles son sus intenciones en nuestro territorio, algo que aún sigue bastante confuso”.
El periodista argentino en Israel, Damián Pachter reveló posteriormente la identidad de los tripulantes iraníes a través de un artículo publicado en el medio Israel Today. Se trata de Mohammad Khosraviaragh, Ghomlareza Ghasemi, Mahadi Mouseli, Saeid Vali Zadeh y Abdolbaset Mohammadi.
Gholamreza Ghasemi era quien estaba registrado como el capitán de la aeronave, quien además es accionista y miembro de la junta directiva de la aerolínea iraní Qeshm Fars Air (sancionada por Estados Unidos). Previamente fue presidente de Irán Naft Airlines, luego re-denominada Karun Airlines, y es ex oficial de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC).
Al menos dos de los restantes tripulantes iraníes se presume que poseen vínculos con las Fuerzas Quds, una división de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica especializada en operaciones de inteligencia militar y conocidos por financiar y apoyar a Hezbollah en sus ataques terroristas. Hasta el momento, la información oficial conocida indica que el avión “transportaba autopartes para una empresa automotriz”, pero no agregó pruebas al respecto. Otro funcionario argentino que participó del operativo agregó que el avión “hace 15 días estuvo en Paraguay y se llevó una carga de cigarrillos a Aruba”.
El avión retenido
La empresa venezolana Emtrasur es propietaria de la aeronave Boeing 747 registrada con el número YV3531. Pero antes pertenecía a Mahan Air, una aerolínea iraní también sancionada por sospecha de tráfico de armas. Curiosamente, la transferencia del avión a la firma venezolana se realizó como parte de un acuerdo de "cooperación turística" firmado en abril de 2019 entre Caracas y Teherán.
La firmante del acuerdo en representación de Venezuela fue Stella Lugo Betancourt, designada por el presidente venezolano Nicolás Maduro como su representante en Argentina. En otras palabras, el avión figura como parte de una flota turística venezolana, pero realiza funciones de carga poco claras. El periodista argentino Ignacio Montes de Oca publicó en Twitter el documento que prueba el traspaso.
En la tarde del domingo se conoció que el abogado argentino Rafael Resnick Brenner había interpuesto un recurso de habeas corpus ante el juzgado federal de Lomas de Zamora por la aeronave y toda su tripulación, cuyos pasaportes fueron incautados. Resnick Brenner es un exdirector de la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP) durante el infame gobierno de Cristina Kirchner, simpatizante de Teherán, que también tenía buenas relaciones con Venezuela bajo Nicolás Maduro. Estuvo involucrado en uno de los casos de corrupción más destacados de la historia argentina, conocido como el "Caso Ciccone", y finalmente fue despedido de la Administración de Ingresos Públicos por extorsionar a ciudadanos.
Finalmente, en la madrugada de este lunes, el juez Federico Villena rechazó el habeas corpus -pero concedió a los iraníes un permiso para permanecer 15 días en Argentina o salir del país-. Los pasaportes aún están retenidos sobre la base de que existen sospechas válidas, pero todo parece indicar que los iraníes partirán nuevamente en breve, en el mismo avión misterioso.
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